Introducción

Introducción:
Esta investigación se basa en el papel que desarrolla la religión islámica cuando es usada como un mecanismo de violación de derechos humanos de las mujeres afganas. En Afganistán la religión es un aspecto importante, por eso el islam mediante sus libros sagrados que son el Corán y la Sharia provocan que en la sociedad afgana haya una violencia de género, es decir, la discriminación, la desigualdad y las relaciones que imponen poder de los hombres sobre las mujeres están causando una violación de derechos humanos.
En el ámbito global esto provoca un estancamiento en el progreso social debido a que las mujeres representan la mitad de la población mundial, siendo una gran potencia para el desarrollo de la sociedad.
Para poner en contexto este tema se puede partir del hecho que las Naciones Unidas, reconoce desde 1979 la violencia de género como una violación de derechos humanos, debido a que está relacionada con la desigualdad de distribución de prioridades y poder que existe en nuestra sociedad. Es un problema social en la actualidad y ha pasado desapercibido ante la sociedad durante años.
La sociedad en la que vivimos se ha a desinteresado del tema y la importancia que este tiene, puesto que la gente está sumergida en su propio ámbito social, y dan por hecho que todos tienen los mismos privilegios que ellos, por ende, no se busca hacer un cambio social con este trabajo, más que nada se busca darle la relevancia e importancia que se merece a este aspecto social ante los ojos de cualquier lector.
Por ello el propósito de este trabajo es atraer la atención del lector sobre el tema para que este informado acerca del ámbito social, cultural y normas con las cuales se ha visto un deterioro de los derechos humanos de las mujeres.
Partiendo de estas circunstancias el objetivo general de esta investigación es recabar información para que el lector pueda comprender como actúa la religión islámica y sus principios en Afganistán y como sus principios tienen repercusiones en la calidad de vida que se le ofrece al género femenino.
Como bien lo menciona la relatora especial de la ONU “Las mujeres y niñas afganas siguen sufriendo graves violaciones de derechos humanos pese a los avances legislativos registrados en el país tras la caída del régimen Talibán” (Yakin Erürk, 2005). Dando a conocer el retroceso social del país.
Al realizar esta investigación se tomaron en cuenta fuentes básicas que fueron los libros sagrados del islam y otras provenientes de instituciones internacionales que están relacionadas con el tema de abuso y violación de los derechos humanos en Afganistán.
Por otra parte, para abordar el tema desde otra perspectiva más humana se tomaron en consideración algunos testimonios y artículos de publicaciones periódicas de prestigio a nivel internacional, para que al recapitular la información se pueda comprender las bases y principios religiosos del islam

Exclusión de la mujer por el régimen Talibán.
Todo comenzó en 1996, cuando un grupo de musulmanes, mejor conocido como los talibanes, llegaron al poder de Afganistán imponiendo su régimen. Este régimen impuso una versión distorsionada y estricta de la ley Sharia, esta ley trajo como consecuencias muchos delitos públicos de la sociedad y lo más importante borro de la vida pública a las mujeres.
Este régimen estableció su sistema político en Afganistán después de la guerra civil, en la cual estaba involucrado Afganistán y la Unión Soviética, trayendo como consecuencia la violencia de género.
Mientras el movimiento iba expandiéndose en la sociedad, las mujeres veían sus consecuencias puesto que se impusieron prohibiciones que denigraron y discriminaron a la mujer.
La Sharia fue una base para la creación de las creencias, normas y códigos morales de los afganos, puesto que en sus principios la mujer tenia un papel secundario, es decir, el hombre era el pilar de la familia, con una perspectiva machista en la sociedad.
La mujer fue desplazada de cualquier función que hiciera en la sociedad, en pocas palabras, las mujeres afganas se volvieron dependientes de sus esposos y se le prohibió elaborar cualquier acción como lo es trabajar, estudiar, salir a la ciudad porque se buscaba santificar su persona y que no se hubieran malas interpretaciones de la mujer.
Debido a esto en Afganistán se separaron los ámbitos sociales en “político” y “privado” y conforme a esto las mujeres debían acatar normas indispensables en esos ámbitos para que estuviera en armonía una sociedad, como ya antes mencionado el ámbito público para la mujer era prohibido, en el cual no podía salir sin compañía de su esposo o algún familiar masculino, que un médico masculino las atendiera y si en algún caso se incumplía con alguna regla era válido ser sometidas a agresiones físicas para establecer su autoridad.
Por otro lado, en el ámbito privado, sus capacidades estaban limitadas a la procreación y cuidado de la familia, acatando siempre las ordenes de su esposo.
Sin embargo, hay una regla que estuvo fija en ambos campos, es el uso obligatorio del “burka”. Es una prenda de vestir que convierte a las mujeres en invisibles, puesto que les cubre todo su cuerpo, incluidas las manos.

La Sharia.
Es también conocida como ley islámica, dicha ley tiene como ideología la obediencia estricta. Este código de conducta es llevado a cabo por decisión personal, es decir, no es como el Corán que se exige llevarlo a cabo. Dentro de los principios de la Sharia incluye normas de culto, criterios de moral que se deben seguir, declara las cosas que están permitas y las que están prohibidas, y más que nada sus leyes están basadas en lo que está “bien” y lo que está “mal”.
Esta ideología es puesta en marcha por los musulmanes, puesto que para ellos esta ley es importante porque rige la conducta y los aspectos de vida diaria, es decir, que sin ella no habría una sociedad.
La fuente de la Sharia es el Corán ya que es una revelación divina y son los fundamentos del islam.
Como ya se ha mencionado el papel que desempeña la mujer en la sociedad de Afganistán es muy polémica, debido a que la Sharia impone varias restricciones hacia las mujeres en cuanto a la forma en la que son vistas ante la sociedad, en la forma que deben actuar ante gente externa de su familia, con quien puede o no tener matrimonio (solo musulmanes)1, al no ser respetadas en su matrimonio, ya sea por medio de agresiones o infidelidades visibles y más que nada su voz no tiene valor ante cualquier autoridad.
Por eso cuando se comete una violación a cualquier norma de la Sharia se ejecutan severos castigos que se clasifican por categorías de delitos. “Los delitos hadd son cinco: relaciones sexuales ilegales (relaciones sexuales fuera del matrimonio y el adulterio), acusaciones falsas de relaciones sexuales ilícitas, el consumo de vino (a veces ampliado para incluir todo el consumo de alcohol), el robo y el robo a mano armada” (Lucas Goyret, 2014). Y los castigos van determinados por medio de la gravedad de los delitos y regularmente son con agresiones físicas.
También cabe mencionar que existen “crímenes de honor”, como bien lo relata Lucas Goyret en su artículo son “aquellos homicidios cometidos en represalia por deshonrar a la familia de uno. La ONU estima que miles de mujeres son asesinadas cada año en el nombre del honor de la familia” (Lucas Goyret, 2014).

El Corán.
Este libro sagrado reconoce la igualdad de derechos y de deberes de ambos sexos con respecto a la religión, es decir, ante Dios. También argumenta que tanto los hombres como las mujeres son creados igualmente pero no son idénticos cuanto a las funciones que desempeñan. Y enfatiza que las mujeres están dependientes del cuidado y económicamente del hombre, debido a que ellos son los proveedores y protectores de las mujeres.
Algunas de las leyes que dicta el Corán son:
– El matrimonio no puede ser forzado, pero existen reglas que dicen que “si la novia es virgen, el wali mujbir, que es su padre o abuelo paterno, pueden obligar a la novia a contraer matrimonio aun en contra de su deseo expreso” (Wikipedia, 2018).
– Las mujeres no se pueden casar con hombre que no sean musulmanes.
– Explica que el matrimonio debe ser de respeto mutuo, no obstante, permite que el hombre golpee a su esposa si “sospecha de su lealtad”.
– Declara que existe un castigo aquel que lleve a cabo un “zina”, que es un crimen religioso, en los cuales entra la violación, sexo prematrimonial y sexo extramarital.
– Dando prioridades a los hombres se hace clara la distinción entre adulterio y violación, ya que para comprobar un adulterio se necesitan de 4 testigos oculares de dicho acto, y la violación es cuando se es sometida a relaciones sin su consentimiento, pero de igual manera se necesitan de testigos y al no tenerlos se les es procesada por fornicación o bien adulterio.
– La mujer no puede viajar sin un “mahram” (pariente).
– Existe un código vestimenta y de como actuar ante la sociedad conocido como “hijab” el cual consiste en velos o trajes completos que cubren a la mujer.
Pero sin duda no dejan de existir textos dentro del Corán que afirman la superioridad del hombre ante la mujer, donde aclara que la función de las mujeres está relacionada con la devoción, obediencia y sumisión ante sus maridos.
Por ello un acto de rebeldía supondría que traería como consecuencia un castigo apropiado.
Justificando el texto anterior podemos citar el siguiente texto, “”Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de las preferencias que Dios ha dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas. Y cuidan, en ausencia de sus maridos, de lo que Dios manda que cuiden. ¡Amonestad a aquellas que temáis que se rebelen, dejadles solas en el lecho, pegadles! Si os obedecen, no os metáis con ellas”(4:34)4” (El país, 2004).

Actualidad.
Cuando hablamos sobre el respeto de los derechos humanos en una sociedad las miradas se sitúan en países musulmanes, regularmente porque se critica su atraso de la sociedad ante este tema. Puesto que el régimen talibán el cual gobernó de 1996 hasta 2001 implicó en la sociedad un retroceso ante los derechos de las mujeres.
El papel que desarrolla la mujer afgana esta limitado por el hecho de ser mujer, puesto que en esta región se degradan sus capacidades y derechos humanos.
Se han registrado muchos abusos a los que se les han sometido durante décadas (Amnistía Internacional, 2004), pasando por violencia en múltiples ámbitos ya sean privados o públicos y tratándose de agresiones físicas, sexuales y psicológicas; e también implicando privaciones de necesidades o derechos que todos tenemos como lo son el trabajo, estudiar, no poder estar en un lugar público sin compañía de un hombre, no poder acudir con un doctor (masculino), son privadas de sus derechos y las obligan a adquirir matrimonio forzado y prematuro en algunas ocasiones, como estas normas y muchas más son decretadas dentro de los libros sagrados que tiene la religión ya antes vistos.
Sin embargo, el problema de la discriminación y denigración contra la mujer está arraigado en la sociedad afgana, y debido a sus principios, cultura y religión no se pueden cambiar en menos de una década.
Asimismo, también se conoce el Corán y también la Sharia3 como documentos sagrados de la religión islámica, que tiene impuestas leyes que siguen impartiendo un trato discriminatorio a la mujer.
Se conoce que existe una gran desigualdad de genero en esta sociedad y eso conlleva a que las oportunidades, derechos y deberes de ambos sexos tengan un desequilibrio desfavorable hacia las mujeres, provocando todo tipo de violencia hacia las mujeres, según reportajes investigados. En 2010 se documentaron 6.765 casos de violencia machista (Amnistía Internacional, octubre 2011), y en 2011 se dieron 1.891, según la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán (Amnesty International, 2011). Los reportes de casos de violencia contra mujeres a aumentado en un 100% entre 2008 y 2009 que van desde el abuso domestico hasta el “asesinato por honor”, también considerando que el 80% de los matrimonios son forzados sin su consentimiento según AWN (AWN, 2009). El código civil afgano dice que los 16 años son la edad mínima de una niña para poder casarse2.
La RAWA declara en su pagina como son los actos discriminatorios hacia las mujeres, y nos da una amplia visión del infierno que viven las mujeres al ser sometidas ante normas rigurosas que no les ganas de seguir adelante con sus esperanzas de vida debido a que se vuelven un objeto más y sus funciones oscilan en procrear hijos y más que nada estar al tanto de las necesidades del hogar estando aisladas del exterior y teniendo como regla fija el uso obligatorio del burka (vea fig. 1) puesto que si no se lleva esta vestimenta hay sanciones físicas y verbales contra las mujeres porque no siguieron las reglas y son impartidas ya sea bien por el marido o alguna autoridad presente.
Pero la violencia machista que existe en esta sociedad no se queda solo en el ámbito de la familia, sino que se extiende más allá del mismo. Existen varios grupos extremistas que están muy apegados a sus creencias y deciden hacer justicia propia, por ello se manifiestan llevando a cabo ataques contra las escuelas de las niñas, sin importar si hay o no alumnas en ella. Por consecuencia desde enero hasta septiembre de 2016, alrededor de 210 escuelas han sido cerradas y unas 20.500 niñas han abandonado la escuela, según datos de la ONU.
En estos y como en la mayoría de los casos las mujeres no buscan ayuda debido a la corrupción que existe en el sistema, ya que el estatus social y los estigmas prohíben que las mujeres se revelen en contra de sus familias para buscar justicia. Cuando una mujer acude a las autoridades de le hace de menos ya que no esta considerado propio que una mujer salga de su casa sin un acompañante masculino, por esto los prejuicios establecidos por la cultura impiden que las mujeres tengan el acceso a la justicia y cabe mencionar que hay datos que dicen que “En Afganistán sólo el 5% de los casos de violencia machista acaban en un tribunal”, según estadísticas de la ONU, dando a conocer la magnitud de la corrupción en Afganistán.
Un caso impactante fue el de la joven Gulnaz, la cual “en 2011 fue violada por su primo, Asadullah Sher Mohammad, y que tras denunciarlo a la policía fue detenida y sentenciada a 12 años de prisión acusada de haber cometido un “crimen moral”” (Amador Guallar, 2015), por lo que el ser violada es un crimen de culpabilidad ante la mujer y no para el hombre.
Como se sabe las mujeres están en un estado de sumisión y no pueden hacer nada ante la cultura machista que hay en la sociedad. Se registró que “durante la primera mitad del año (2018), la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán informó sobre miles de casos de violencia —incluidas palizas, feminicidios y ataques con ácido— contra mujeres y niñas en todo el país. En un contexto de impunidad por este tipo de delitos y de ausencia de investigación, la mayoría de los casos de violencia contra las mujeres seguía sin denunciarse debido a las prácticas tradicionales, la estigmatización y el miedo a las consecuencias para las víctimas” (Amnistía Internacional, 2018).
Ante estas diversas situaciones algunas mujeres no soportan el maltrato y las situaciones en las que viven que deciden salir de sus hogares y refugiarse en campos de refugiados como fue el caso de “una maestra de matemáticas de 35 años que tuvo que huir de Afganistán y que actualmente se encuentra en un campo de refugiados en Pakistán” (Claudia Sandoval, 1999). Según Estados Unidos existen 19 campos de refugios en el país, que son donde las mujeres deciden huir antes que seguir recibiendo el mismo trato de injusticia (US Department of State, 2011).
Por otra parte, otras toman el camino de quitarse la vida para escapar de la violación de sus derechos ante una sociedad que no hace nada por protegerlas, como es el caso de Malalai la cual relata que tuvo un atentado de ser violada y que ya la han intentado matar 5 veces por ser parte del Parlamente, en el cual no tiene ni voz, ni voto, según lo recabado en un reportaje de El País (Ramón Lobo, 2009).
Como consecuencia de estas situaciones asociaciones como “Asociación Revolucionaria de las Mujeres de Afganistán” (RAWA, por sus siglas en inglés) cobraron mayor importancia en la defensa de los derechos de la mujer, con una fuerte influencia en el ámbito internacional. Puesto que esta organización defiende los intereses de las mujeres y busca que se detenga la discriminación de la mujer dentro de la religión islámica, formándose como una institución opositora al régimen talibán y procurando el bienestar de las mujeres afganas.
Claramente la lucha por defender los derechos humanos en Afganistán no fue fácil, puesto que “la vida y la seguridad de los defensores y defensoras de los derechos humanos estaban constantemente amenazadas” (Amnistía Internacional, 2018). Y estas amenazas eran ejercidas por agentes estatales y no estatales de todo el país. Generalmente no se hacían caso ni se denunciaban dichas amenazas por la desconfianza hacia las autoridades, puesto que existe corrupción y no reciben ni apoyo, ni protección.
Pero a la creación de estas organizaciones defensoras de los derechos humanos se les atribuye que hubo un aumento de crímenes debido a la entrada y salida de tropas internacionales y trabajadores de ayuda, que han dejado más expuestas a las mujeres a los ataques, esto se debe a que la presencia del apoyo internacional daba confianza a la gente y al irse y no seguir apoyándolos claramente las repercusiones las reciben las mujeres.

Conclusión.
Es claro que la lucha por los derechos y la integración social de las mujeres en Afganistán aún está en desarrollo y le falta mucho por recorrer, debido a que no se tiene un respeto a los derechos humanos de las mujeres por sus creencias, cultura y religión a la que se han arraigado, el cambio se puede lograr con la ayuda de fuerzas a nivel internacional para lograr un cambio evidente.
Cabe mencionar que en los principios establecidos del islam no hay reglas estrictas que denigren a la mujer afgana, sino que han influenciado muchos ámbitos sociales, culturales y políticos que han hecho esto posible. Esto quiere decir que estamos en lo incorrecto al determinar que solo la cultura fue la causante de estos movimientos discriminatorios, sino más que nada es cuando distintos factores, sobre todo políticos intervienen en el estado de equilibrio en la sociedad para manipular los elementos religiosos-culturales y lograr su propio régimen.
Es así como se entiende que la violación de los derechos de las mujeres no esta inherente a la mentalidad de la sociedad afgana, sino más que nada se ha desarrollado de esta manera debido a que los regímenes que han impuesto su autoridad y sus pensamientos que han llevado a esa situación tan crítica de las mujeres.